La independencia
En 1789 los franceses decidieron tomar la bastilla, terminándo así con años de monarquía. En 1776 los estadounidenses realizaron semejante tarea rebelándose contra los británicos. En 1811, aquí en nuestro hermoso país se desarrolló de manera pacífica, pero decidida y sin retroceso, el proceso independentista con el cual la Provincia del Paraguay quedó en manos de jóvenes inexpertos pero autónomos, al fin.
La independencia es un proceso necesario en la vida de cada persona. Es un paso importante que corona la madurez. El hecho de vivir solo, o gracias a tus logros y no los ajenos tiene tanto mérito como el que tus padres te hayan educado bien.
A veces esta situación se da de manera forzosa, de un día a otro llegan las quejas por tu comportamiento (pues ya no eres un niño, tampoco un adulto, eres una planta simbiótica); de repente comes más de lo que produces y simplemente no entiendes las frases de no puedes hacer esto, no aquello, ven temprano, quédate todo el día en la casa, ya saliste tal día y otras mucho más épicas y sorprendentes. Sorprendentes porque no te explicas como es que al cumplir los 18 pasaste de ser un hijo, a ser un huésped chantajeado.
Claro, vives gratis, no tienes que preocuparte por las estresantes cuentas y siempre tienes comida (la que te gusta) sumado a la habitación en la que te criaste y están todas tus cosas, pero algo no concuerda y es que las reglas que tuviste de niño, sencillamente ya no van con alguien de tu edad, que ya tiene compromisos, relaciones interpersonales, una imagen y responsabilidades.
Nuestros padres siempre nos van a amar, al fin y al cabo nos dieron todo, ¿no? Así como para ellos es difícil aceptar que su hijo/a ya no lo espere en la casa ni le haga sus masajes, a ti te será rudo soportar la incomodidad y necesidades. Pero la recompensa es autonomía, conciencia sobre la consecuencia de tus acciones, ponerte los pantalones, decir firmes y dignos, y caminar por tu propio sendero.
No es un acto de mal agradecimiento, ni de rebeldía. No se puede tapar el sol con un dedo, los paraguayos vivían oprimidos por los españoles, no podían acceder a cargos públicos altos y los ilustrados no tenían beneficios, por el simple hecho de ser paraguayos. Tomar valor y agarrar la bastilla, es un acto de amor propio, de valoración personal y dignidad.
La independencia siempre trae consecuencias, y la mayoría de ellas, cuesta. Hay experiencias que los seres humanos debemos vivir sí o sí para desarrollarnos, avanzar, pues el ser humano es trascendente, no se conforma y siempre evoluciona.
Es tiempo de un proceso dialéctico, de una evolución pokemón, de tomar todo eso que uno es y fue, para construir lo que será.

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