Artículo de Opinión
Tenemos que aprender a votar
Por Ingrid Silguero
A más de
dos milenios del comienzo de la historia, donde hemos alcanzado niveles
intelectuales sorprendentes, donde la información se encuentra en las palmas de
nuestras manos, aún no hemos aprendido a votar.
No
nos debe sorprender que Donald Trump sea el nuevo presidente electo de los
Estados Unidos (quien en su momento se comportó de manera misógina, xenófoba y
racista), si en nuestro propio país no sabemos elegir. Y realmente ¿qué estamos
eligiendo?
En
una sociedad actual, si bien tercermundista pero globalizada, ya no podemos
hacernos indiferentes de lo que sucede, porque es esta globalización la que
provoca que como piezas de dominós todos caigamos juntos ante el menor paso en
falso.
Últimamente,
las elecciones presidenciales se tratan de elegir al “menos peor” o al que
“menos robe” (eso se pensaba de Horacio Cartes), y no debería existir esa
mentalidad. La causa de esta problemática es la carencia de verdaderos líderes,
patriotas, con espíritu de servicio y que no tengan otra ambición que la de
mejorar su país.
En
un momento donde la democracia aún no estaba consolidada, Albert Einstein
mencionó que “las personas debe ser capaces de elegir a su propio líder”; pero
¿cómo lo hacemos si los candidatos son siempre los mismos? Pues la única forma
de salir de este agujero denominado “politiquería”, es buscando y formando
nuevos líderes.
El
mundo está carente de personas que “vendan esperanza”, como decía Napoleón
Bonaparte. La ira de los estadounidenses los llevó a elegir a Trump, y la
decepción de los paraguayos una vez nos llevó a darle el bastón a Lugo, como
una especie de “ilusión en lo incierto”.
No
debemos conformarnos con que nos lleven a votar para elegir al menos peor.
Seamos conscientes de que el mundo está en crisis y depende única y
exclusivamente de que nosotros construyamos un presente y futuro mejor. El Papa
Francisco mencionó en su viaje a EEUU y Cuba que “un líder es bueno si es capaz
de hacer surgir entre los jóvenes a otros líderes. Cada uno de ustedes tiene la
semilla del liderazgo adentro. Háganla crecer”.
Cambiando
nuestra mentalidad y cada día trabajando para mejorar nosotros mismos y ser
útiles a los demás, podemos ser los líderes que el mundo necesita ¿estás
dispuesto?

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