Editorial de Testimonio
Miércoles 23 de noviembre, 01:21 am
Educación integral para todos
En un país
donde no se invierte ni el mínimo en Educación recomendado por la UNESCO, no
debe sorprender que exista tanta inseguridad, desempleo y poco avance en el
Paraguay.
La
educación integral es la explotación de todas las capacidades del ser humano,
tanto en el ámbito intelectual, como en el artístico, el motriz y un aspecto al
que se le tiene olvidado que es el moral.
Hoy
en día se tiene a políticos acusados de malversación de fondos, universitarios
en paro reclamando mayor inversión, corrupción por doquier y un sinfín de
problemas causados tanto por la falta de ética como de educación.
Holanda, un país donde se invierte
más del 7% del presupuesto general (que seguro es mucho mayor que en Paraguay)
en educación, llegó a cerrar 19 cárceles por falta de presos.
La educación integral debería
comenzar desde la familia y ser acompañada por un buen desarrollo escolar,
social, cultural, de manera a inculcar las virtudes necesarias a los niños y
jóvenes para el mejoramiento del país, pero todo eso comienza con los
ciudadanos.
El deber de levantar la nación está
en cada persona, en exigir a los representantes el cumplimiento de sus funciones,
en luchar por lo que es correcto, por lo que beneficie a todos. La clase
política en el Paraguay está contaminada hasta la médula y es necesario
renovarla si se quiere que el país avance positivamente. Por eso, se debe
empezar con acciones que a veces pasan desapercibidas pero que hacen la
diferencia, como no arrojar basuras en la calle, no decir malas palabras y
transmitir esperanza a los jóvenes.
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