Editorial de Testimonio

by - noviembre 22, 2016

Miércoles 23 de noviembre, 01:21 am

Educación integral para todos

En un país donde no se invierte ni el mínimo en Educación recomendado por la UNESCO, no debe sorprender que exista tanta inseguridad, desempleo y poco avance en el Paraguay.

            La educación integral es la explotación de todas las capacidades del ser humano, tanto en el ámbito intelectual, como en el artístico, el motriz y un aspecto al que se le tiene olvidado que es el moral.

            Hoy en día se tiene a políticos acusados de malversación de fondos, universitarios en paro reclamando mayor inversión, corrupción por doquier y un sinfín de problemas causados tanto por la falta de ética como de educación.

            Holanda, un país donde se invierte más del 7% del presupuesto general (que seguro es mucho mayor que en Paraguay) en educación, llegó a cerrar 19 cárceles por falta de presos.

            La educación integral debería comenzar desde la familia y ser acompañada por un buen desarrollo escolar, social, cultural, de manera a inculcar las virtudes necesarias a los niños y jóvenes para el mejoramiento del país, pero todo eso comienza con los ciudadanos.

            El deber de levantar la nación está en cada persona, en exigir a los representantes el cumplimiento de sus funciones, en luchar por lo que es correcto, por lo que beneficie a todos. La clase política en el Paraguay está contaminada hasta la médula y es necesario renovarla si se quiere que el país avance positivamente. Por eso, se debe empezar con acciones que a veces pasan desapercibidas pero que hacen la diferencia, como no arrojar basuras en la calle, no decir malas palabras y transmitir esperanza a los jóvenes.

            Siendo aquello que se busca como ideal, se puede inspirar a los demás para que el día de mañana se pueda contar con líderes integrales que ayuden al país y luego, al mundo.

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