Crónica Interpretativa
El Muro Frío
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Se
suele decir que “muerto el perro, termina la rabia”; pues en este caso no fue
así. La rabia se había esparcido y formado a República Democrática Alemana, al
lado este de Berlín; y la República Federal Alemana, al oeste.
Como
simples títeres manejados por la URSS y Estados Unidos, Alemania tuvo que
cargar consigo la construcción de un muro en 1961, de 120 km de largo y 5
metros de alto que dividía completamente al país, protegido por alambrados y
militares armados. No fue el “muro de Berlín”, sino el comienzo de la Guerra
Fría entre dos bloques económicos e ideológicos.
Un
mero desliz de un Ministro desatento, provocó un desastre. El 9 de noviembre de
1989 se llevaba a cabo una conferencia de prensa a cargo de Gunter Schabowski, quien
ante una pregunta de un periodista Italiano, suelta el comentario de “flexibilizar
los viajes más allá del muro de contención antifascista… inmediatamente”. Miles
de alemanes del este se pusieron en marcha para cruzar el muro. En televisión
se veía el muro siendo destrozado de mil formas.
Desde
cualquier punto de vista, el derrumbe del muro de Berlín representó la
destrucción del nazismo, una esperanza de futuro, el fin del aniquilamiento
ilógico. De repente nos volvimos más humanos. Pero actualmente, el muro quizá
no sea físico, pues la construcción cayó sin la intención real de los
titiriteros, quienes aún se encuentran peleando en una guerra innecesaria,
inútil y que trasgrede todo sentido lógico de humanidad.


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